Capítulo 1

Serían las seis y media cuando empezaron a sonar las seis en los campanarios.

Por fin, a tirones, las campanas dan las seis y media.

Y empieza la agonía de un crepúsculo.

Las últimas luces se van ahogando en un mar de sombras que lentamente se encarama sobre los edificios, se mete por los balcones, se esparce en los cuartos, baña las techumbres, trepa por las columnas, arropa los hombros de los templos, escala las altas cúpulas, cuelga de sus agujas un manto negro y se derrama por las llanuras del vacío en creciente inundación. Después una orgía de oscuridades, el triunfo de la sombra.

Poco a poco las estrellas revientan, en la altura como flores de fuego, y poco a poco en la ciudad las primeras luces artificiales van apareciendo tímidas, débiles, temblorosas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s