Libros de la Ballena ya tiene listos los premios del concurso de fotografía CAZA URBANA. Esta selección de su catálogo está en espera de los cazadores ganadores.

Caza urbana_premios

Anuncios

El español de Colombia

¿En qué pensáis cuando oís o leéis «Colombia»? ¿En el Caribe? ¿En la cumbia? ¿En café? Cierto es que todas estas son maravillas de esta nación, pero Colombia posee otro tesoro en el que pocas personas reparan, su lengua, y eso que su variedad lingüística es tan grande y rica como el propio país.

En Diana cazadora Clímaco Soto Borda, como buen colombiano, nos muestra tres formas de hablar propias de su tierra natal: la bogotana, la paisa y la tolimense. Los hermanos Acosta y su amigo Velarde son perfectos hablantes de la primera variedad, cuya pronunciación es muy similar a la del español de Castilla y que se caracteriza, además, por ser de las pocas lenguas latinoamericanas en las que los hablantes cultos emplean el pronombre «tú» en lugar de «usted» para dirigirse a sus interlocutores.

Pelusa es el hablante de paisa por excelencia. Esta variedad pertenece al departamento de Antioquia y se parece al español de la zona norte de España. Este acento, junto con el voseo de tipo rioplatense (es decir, el que conjuga la segunda persona del singular como «vos querés» o, como dice este personaje, «¡No freguez!»), hace de esta una variedad muy peculiar dentro de las que se hablan no solo en Colombia, sino también en toda Latinoamérica.

Por último, Diana es la representante de la variedad tolimense, que surgió a raíz del contacto que se dio en el siglo XVI entre los conquistadores españoles y los pueblos amerindios pijaos. A diferencia del anterior no utiliza el voseo y posee gran cantidad de palabras indígenas y arcaísmos españoles, motivo por el cual las clases altas reniegan de esta variedad, muy mal vista en muchas regiones del país.

Ya lo dice el refrán, «En la variedad está el gusto», y no será por variedades en Colombia…, un país donde el café no es lo único exquisito.

https://www.youtube.com/watch?v=ozcx2-YRGgI

La otra gran protagonista – La Guerra de los Mil Días

Desde su misma constitución como Estado, tras la independencia de España y durante todo el siglo XIX, Colombia fue escenario de numerosas guerras y conflictos entre los partidarios de las dos principales corrientes políticas del país: santanderistas y bolivarianos, que más tarde se convertirían en los bandos liberal y conservador, respectivamente. A finales del siglo XIX las tensiones entre ambos llegaron a un punto crítico y, tras una guerra civil previa en 1895, estalló la llamada Guerra de los Mil Días, que tuvo lugar entre 1899 y 1902. Pero aunque los enfrentamientos entre conservadores y liberales se dieron por finalizados, los ecos de esta contienda perduraron, y acabarían desencadenando el episodio llamado La Violencia, una serie de conflictos sociales y políticos que marcarán irremediablemente la sociedad colombiana durante todo el siglo XX.

liberales_antes_de_batalla_palonegro_g
Liberales ante de la batalla de Palonegro (mayo de 1900)

En Diana cazadora este conflicto es un protagonista más. Sin embargo, se trata de un protagonista tímido, que pasa desapercibido en una lectura superficial pero que determina no solo el comportamiento de nuestros personajes, sino el de toda la sociedad bogotana.

Cuando Alejandro regresa a su hogar, se encuentra con una ciudad que, a pesar de vivir en estado de guerra, solo es consciente de ello de manera parcial, soslayada. Carolina Sanín, en el estupendo prólogo de la edición de Libros de la Ballena, ha captado perfectamente lo que supone la guerra para los habitantes de Bogotá:

La guerra era para los bogotanos una amenaza compuesta de contradicciones. No solo era cuanto no tenía lugar en la ciudad, sino que también era aquello que la misma vida urbana, experimentada como el tráfico del rumor, hacía invisible. En tanto que en ella se decidía el porvenir de la república, la guerra ausente y desconocida era, no obstante, el otro presente de la ciudad, quizás el verdadero. En ese desdoblamiento del tiempo se inscribe Diana cazadora.

Finalmente, el gobierno conservador se impuso de nuevo y aquellos intelectuales que, como Clímaco Soto Borda, defendían la causa liberal, no pudieron sino expresar su dolor a través de sus obras, arriesgando con ello su propia libertad.

¡Primicia! ¡Primicia! ¡Portada!

Queridos y ávidos lectores, llega uno de los momentos más esperados de muchos autores… ¡La presentación de la cubierta de su libro! Claro que yo no soy un autor novel, y Diana cazadora ya tiene unas cuantas portadas, pero esta tiene algo especial…, algo diferente, algo que se sale de los límites establecidos. Seguro que en cuanto la veáis, sabéis lo que quiero decir:

Captura de pantalla 2015-04-17 a las 19.43.19
¿A qué es bonita?

Después de considerar varias imágenes, ese zorro que lleva tiempo identificando este blog es la primera de cubierta, lo que normalmente llamáis portada. Como decís algunos jóvenes de ahora, ¿a que está que se sale? En los interiores han puesto un mapa de la Bogotá de mi época, que se llaman segunda y tercera de cubierta respectivamente, para que podáis seguir a mis personajes por sus calles. En cuarta de cubierta, que es lo que se suele conocer como contraportada, viene un texto redactado por los editores, y varias citas (algunas de ellas seguro que las conocéis) y en las solapas viene una serie de títulos de la editorial y una breve biografía que apenas es capaz de hacerme honor y rozar mi grandeza, pero es cierto que tenía que ser tan breve, que la tarea era imposible.

Captura de pantalla 2015-04-17 a las 20.46.55
El mapa de Bogotá que hizo Agustín Codazzi en 1852 es una auténtica delicia.

Y ahora es vuestro turno…, contadme, ¿qué os parece? ¿Seréis capaces de reconocer Diana cazadora en librerías?

Adelante cazadores, es vuestro turno.

Clímaco Soto Borda

Concurso de fotografía Caza urbana

Editorial Libros de la Ballena, en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid, presenta el concurso de fotografía Caza urbana, basado en la próxima publicación por la editorial de la novela Diana cazadora, del colombiano Clímaco Soto Borda.

La temática del concurso es Los personajes y espacios caóticos de tu ciudad: del siglo XX al XXI. La línea a seguir serán los fragmentos que se publicarán en el blog oficial (labarradeclimaco.wordpress.com), en Twitter (diana_climaco) y Facebook (Diana Cazadora).

Todas las fotografías concursantes se publicarán en el blog oficial y se mostrarán durante el acto de entrega de premios. Habrá una fotografía ganadora y una finalista. Ambas serán premiadas con libros de la editorial Libros de la Ballena.

BASES DEL CONCURSO

1. Participantes

Podrán participar en el concurso tanto profesionales como aficionados de cualquier nacionalidad mayores de 18 años.

2. Exposición de las imágenes

Se expondrán en dos etapas:

Página y redes sociales de la novela Diana cazadora.

En una presentación audiovisual todas las fotografías participantes durante la premiación.

Una vez que las fotografías hayan sido enviadas, la organización analizará todas y cada una de ellas antes de exponerlas en cualquier plataforma. Se descartarán sólo aquellas fotos que no reúnan un mínimo imprescindible de calidad o que pudieran resultar de mal gusto u ofensivas para los protagonistas de la imagen. Este proceso de selección previa se realizará en el mínimo tiempo posible, pero implicará que las fotos enviadas no aparecerán de inmediato en la galería de la web.

3.  Entrega de premios

El acto de entrega de premios y la presentación de los trabajos concursantes será el jueves 28 de mayo en Érase una Vez (Calle San Pedro 22, 28014, Madrid) a las 20:00.

4. Condiciones de las obras

    • Cada participante podrá presentar un máximo de 3 fotografías.
    • Todas las fotografías deberán ser presentadas en formato digital.
    • No se aceptarán fotografías realizadas por personas distintas al autor o que no sean propiedad del autor.
    • No se aceptarán fotografías que hayan sido premiadas con anterioridad en otros certámenes o concursos.
    • El participante manifiesta y garantiza que es el único titular de todos los derechos de autor sobre la fotografía que presenta al concurso y se responsabiliza totalmente de que no existan derechos de terceros en las obras presentadas, así como de toda reclamación de terceros por derechos de imagen.
    • No se publicarán ni aceptarán archivos con contenidos contrarios al derecho al honor, a la intimidad personal y familiar o a la propia imagen de las personas, ni ningún otro que sea contrario a la legalidad vigente.

5. Condiciones de participación

El envío de las fotografías a concurso será a través del correo electrónico concursocazaurbana@gmail.com, gestionado por la entidad organizadora de este concurso. El envío debe adjuntar los siguientes datos:

    • Nombre y apellidos del autor.
    • Domicilio.
    • Dirección de correo electrónico y teléfono de contacto.
    • Título de la obra.
    • Una breve descripción (máximo 50 palabras) de la fotografía.

6. Especificaciones de entrega

Las fotografías deben presentarse en formato digital y se enviarán de una en una. Deben ser archivos JPG y su tamaño mínimo de 1024 x 1024 píxeles. El peso del archivo no debe pasar de un máximo de 5 Megabytes (Mb), con una resolución de 300 dpi.

7. Plazos

El periodo de recepción de fotografías finalizará el 13 de mayo de 2015 a las 23:59.

8. Jurado

El jurado encargado de fallar este concurso estará compuesto por los editores de Diana cazadora, directivos de la editorial Libros de la Ballena y del Máster de Edición de la Universidad Autónoma de Madrid. El jurado se reserva el derecho de declarar los premios desiertos en caso de que las obras presentadas no reúnan la suficiente calidad.

Los criterios de evaluación del jurado serán la creatividad y la calidad fotográfica, así como la relación de la fotografía con los fragmentos publicados en el blog, Twitter y Facebook de la novela Diana cazadora y el tema del concurso.

Los participantes que no cumplan con cualquiera de los requisitos indicados en esta convocatoria serán descalificados automáticamente.

9. Cesión y autorización de derechos

Los derechos de autor se mantienen, cediendo gratuitamente los autores de las fotografías premiadas a editorial Libros de la Ballena los derechos de uso, reproducción, difusión, distribución, publicación, transformación, así como cualquier otro derecho de explotación que pudiera dar lugar, sobre las obras fotográficas, por sí o por terceros, sin limitación de tiempo, citando siempre que sea posible el nombre del autor. Igualmente podrán ser objeto de uso en exposiciones, muestras y sus catálogos, y para promocionar futuros concursos y actividades.

10. Aceptación de las bases

El mero hecho de inscribirse en el concurso supone la total aceptación de estas bases y de los términos y condiciones. El participante declara que las fotografías que presenta a concurso cumplen estrictamente los requisitos señalados en estas bases.

Diana, la devoradora de hombres

«Soñaba con Fernando, lo deseaba, lo quería tener cerca para humillarlo, para verlo de rodillas, aunque tuviera que botarlo enseguida».

Desde siempre la imagen de la mujer se ha visto como enigmática y cautivadora; posee un aire de misterio que atrapa. Existen diversos tipos de mujeres, las hay con apariencia angelical, asociadas con femme fatale 1una cabellera rubia que recuerda a los ángeles, con cabellos rojos, pasionales y evocadores de lo demoníaco y aquellas con cabellera oscura y espesa que hacen pensar en la imagen preconcebida que se tiene de la femme fatale: larga cabellera, piel pálida que resalta el rojo de sus labios, la voluptuosidad de sus pechos y sus ojos enigmáticos; características comunes en la gran mayoría de estas mujeres «perversas» que utilizan su cuerpo como armas para atraer a los hombres como las sirenas que hipnotizaban a los marineros para luego matarlos. La imagen de femme fatale ha estado representada por una mujer atractiva y seductora, que transpira una sexualidad agresiva y que representa una figura destructiva pero al mismo tiempo fascinante que embelesa a los hombres. Diana pertenece a esa categoría. Una mujer que posee cierta belleza misteriosa que atrae y seduce por la maldad que desprende y que trae la desgracia a los hombres. Es una mujer que destruye el estereotipo de la mujer como víctima, que mediante sus acciones toma el control de la situación y ataca utilizando su femme fatale 4arma más poderosa, su cuerpo, para sobrevivir e intentar sobresalir en un mundo de mentiras, perversiones y excesos. Diana ve en las curvas de su figura la manera de ver un futuro próspero y lleno de lujos. Ella sabe que la belleza no es eterna y que debe aprovechar cada instante para lograr sus objetivos a expensas del sexo débil, el hombre. Diana es la creadora, protagonista y causante de la desgracia en la novela. Mujer irresistible, inteligente, cruel, ambiciosa, caprichosa, con un aire de poder y ambición que conduce a los hombres al desastre y los sumerge en una agonía con la que ella disfruta y se satisface. Diana, mangeuse d´hommes.

«(…) ahora no se le antojaba soportar que se lo arrebataran sin arrancarle la última de sus ilusiones, sin ser la causa de su postrer dolor y la dueña de su último real».

2015 es el año de Clímaco Soto Borda

2015 es el año de Clímaco Soto Borda: se cumple el centenario de la primera publicación de Diana cazadora en Colombia y se realiza su primera edición en España (Libros de la Ballena). Pero la celebración no debe concentrarse solamente en el rescate de una obra tan representativa de la literatura latinoamericana, sino en el mensaje que el autor postuló en estas páginas. Soto Borda fue reconocido por su incansable crítica hacia una sociedad hipócrita, ciega hacia el bien común y codiciosa de sus propios intereses.

La primera lectura nos hace sonreír: se trata de joyas, estruendosas bacanales, teatro, recorridos por la capital, la incansable búsqueda de la falsa nobleza, ridículas escenas e ilógicas reflexiones de personajes sórdidos, decadentes y perdidos. Pero cuando nos adentramos en ella, descubrimos que la novela es una reflexión sobre el papel de cada uno en su sociedad.

En esta historia, Diana será la batuta de la destrucción de un inocente amor, pero son todos los que la rodean los que pudieron y no salvaron a Fernando Acosta. Doña Celestina, los políticos, la policía, el usurero, los viajeros del tranvía, los asistentes a las fiestas… todos tienen por lo menos una oportunidad de levantar al tísico enamorado, pero no, es más grande el ímpetu de poseer a la presa (el dinero, el estatus social, la impunidad…). Así, Clímaco plantea en la historia de la fallida adoración de Fernando que lo único que pudre a la sociedad son sus propios habitantes, y que aquellos que no defienden el bien, propician su declive:

La misma Diana… ¿Qué podría hacerse con ella? ¡Nada! Para adentro puede ser una infame, pero para el mundo resulta un cazador como otro cualquiera.

Las páginas de Diana cazadora son atemporales: una sociedad corrupta y desinteresada por su prójimo no es otra cosa que una voraz cazadora. Al final, ¿somos todos iguales, somos como Diana, como el político que con poder cumple todos sus caprichos o como el vecino que va al entierro para hacerse notar y no para dar el pésame, somos como Pelusa o como Velarde, leales amigos hasta el final, o como el imparable Alejandro Acosta que entrega todo por su hermano? Definitivamente, cuando uno lee esta novela, toma partido.

Algo sobre Clímaco

Clímaco Soto Borda nació en Bogotá en 1919. Hijo único y póstumo, creció bajo los cuidados de su madre. De formación autodidacta, llevó un estilo de vida bohemio. Escribía habitualmente en periódicos como El Espectador o El Sol, y fundó otros como Rayo X o La Barra. Solía firmar sus artículos con el seudónimo Casimiro de la Barra, mientras que en sus epigramas firmaba como Cástor. Junto con Pólux, su amigo Jorge Pombo, publicó Chispazos (1898). Como escritor, fue muy alabado por su ingenio y su humor ácido. Muestra de ello es Siluetas parlamentarias (1897), una colección de chistes y sátiras sobre los políticos bogotanos del momento. Formó parte del grupo literario La Gruta Simbólica, un conjunto de poetas de espíritu liberal, bohemio y romántico. Además de su novela Diana cazadora, destaca su colección de cuentos y artículos Polvo y ceniza (1906) y su libro de poemas Salpique de versos (1912). Murió en 1919, de forma muy similar a uno de los personajes de su novela…

¿Solo una sinopsis?

Cada vez son más los jóvenes que deciden abandonar sus países para estudiar, trabajar o, simplemente, conocer mundo. ¿Pensarán en la situación con la que se van a encontrar a su regreso? Desde luego, Alejandro Acosta, un rico heredero bogotano, nunca imaginó el desolador panorama al que debería enfrentarse tras volver de su larga estancia en París: un hermano a las puertas de la muerte y un país en guerra.

Demacrado y con los bolsillos vacíos, el joven Fernando Acosta se desvive por una codiciosa prostituta: Adriana Montero es su verdadero nombre, pero la llaman Diana. Venida, al igual que la guerra, de la región de Tolima, esta mujer no ha hecho más que sembrar el caos en la pequeña familia de los Acosta desde su llegada a Bogotá.

Comienza así una encarnizada lucha en la que Alejandro y Diana, echando mano de sus mejores armas, rivalizan por Fernando. Y solo él puede decidir qué prefiere: si compartir lo que queda de la herencia de sus padres con su hermano o vivir con la que considera la mujer de su vida.

No he escrito este artículo para hablaros del argumento de una novela, sino para advertiros. Ocultad vuestras riquezas y no perdáis de vista a vuestros seres queridos, porque Diana ya no se conforma con lo que tiene en Bogotá… Diana cazadora llega a Madrid.

Clímaco Soto Borda

Bienvenidos a Bogotá

Bienvenidos, bienvenidos, ávidos lectores.

Me gustaría saber qué hacéis por aquí. Puede que solo estéis curioseando, puede que os hayáis equivocado de enlace, o puede que incluso hayáis acertado y estéis aquí leyendo porque es exactamente donde queréis estar. Pero lo más probable es que, sea cual sea la respuesta a mi pregunta, me estéis haciendo la misma a mí. ¿Qué hago yo aquí? Al fin y al cabo, soy yo el que escribe.

Pues bien, yo no debería estar aquí.

No me miréis así, es completamente cierto. Mi nombre es Clímaco Soto Borda y soy escritor, poeta, ensayista y cronista. O más bien lo fui. La ciudad de Bogotá tuvo el honor de verme nacer el mismo año que el ilustre Banco de Bogotá (1870), y si  hoy estoy aquí escribiendo de nuevo es porque un día cualquiera de 1900 terminé una novela que nunca debería haber salido del cajón de mi mesa. Una novela que tardó quince años en ver la luz, porque quince años fueron los que tardaron en convencerme de que merecía y, es más, debía ser leída por todo el mundo. Este año es el centenario de la publicación de esa novela que tanto tiempo y dudas me costó sacar del cajón en 1915. No porque yo creyera que no fuera buena. Es una novela que yo sabía que necesitaba ser escrita, y por eso la escribí, pero nunca creí que necesitara ser leída. Me hicieron ver que me equivocaba (no voy a entrar en detalles sobre lo ingente de esa tarea), y cada vez estoy más convencido de que esta novela es la historia perfecta para esos lectores ávidos, valientes, intrépidos, audaces, de buen olfato, que corretean por ahí en busca de nuevas presas. Esos natos cazadores de libros. Por primera vez en España, en el centenario de su primera edición, y de la mano de la editorial Libros de la Ballena, se publica mi novela Diana cazadora.

Adelante. Atreveos y leed. Una historia de codicia, obsesión, enfermedad, decadencia y acidez. Cacerías de hombres, guerras invisibles pero tangibles y una mujer que no se detendrá ante nada para conseguir sus propósitos. Solo vosotros podéis decidir si sois los cazadores o los cazados.

Quedáis avisados.

Clímaco Soto Borda